CLUB VENIRAUTO - VENEZUELA

Foro del Club y Ayuda Mutua entre Propietarios de Vehiculos Venirauto. Aqui podras dar y recibir informacion de ayuda mecanica, casas de venta. especificaciones tecnicas y todo lo relacionado con tu vehiculo Turpial y Centauro

CLUB VENIRAUTO flecha flecha "ME GUSTA "
dar Click Imagen ,@venirautoclub

No estás conectado. Conéctate o registrate

CLUB VENIRAUTO - VENEZUELA  » DI LO QUE QUIERAS » Miedo a conducir o amaxofobia_TM

Miedo a conducir o amaxofobia_TM

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo  Mensaje [Página 1 de 1.]

1 Miedo a conducir o amaxofobia_TM el Dom Jun 26, 2016 12:32 pm

tulio mancilla

avatar
Usuario Intermedio
Usuario Intermedio
Casos
“…Tenía muchas ganas de conducir. Estaba soltera. Empecé a conducir. Me casé. Mi marido no me facilitó lo de poder conducir, cuestionaba cómo lo hacía. Al nacer mi hija pensé “realmente, voy a tener un accidente”… Han pasado años. He querido retomarlo. Temo, al ir tan nerviosa, equivocarme con los mandos, no girar adecuadamente, hacer daño a alguien, que otros coches pasen cerca y deprisa, me complica. En autopista peor. Lo de conducir me colapsa totalmente: nervios, negativa, tensión muscular, taquicardia, opresión en el pecho… No mareo, ni visión borrosa….miedo a hacer algo mal. Si llueve, hay niebla o es de noche, mucho peor. … Soy exigente conmigo misma. Suelo ser bastante tranquila, en otros momentos difíciles conservo la calma…”
”…Conducir me gusta. El problema no es en todas las vías, en ciudad no tengo problemas. Es por la autopista: sensación de estar encerrado, vías sin arcén peor, camiones, coches que van rápido… Si estoy más estresado o nervioso en general, el miedo es mayor, noto cierto mareo, visión borrosa, sensación de pérdida de fuerza, calor, sudoración, taquicardia, miedo de perder el control, rigidez… Hace años que tengo miedo, pero desde hace tres, que tuve un pequeño accidente sin consecuencias, cada vez peor. Salvo por poblaciones evito conducir. Paso por épocas mejores y otras peores. Por trabajo, me veo más obligado a desplazarme, no puedo permitirme perder oportunidades o depender de otros por este problema. Tengo que hacer algo…”
“ …Ir a más de 60 o 70 kilómetros por hora, adelantar a un camión aunque tenga las condiciones para hacerlo, me produce mucha angustia, malestar inseguridad, pienso que voy a provocar un accidente… a veces los coches que van detrás me pitan, en ocasiones me aparto para no hacer cola…o para tratar de tranquilizarme. Me da vergüenza tener este problema. Alguna vez llego tarde al trabajo, a pesar de salir con mucho tiempo, pero no explico la verdadera razón… Me empezó a pasar hace años, coincidiendo con un momento en el que tenía mucha ansiedad y estrés por problemas personales y laborales…”
¿Qué es y cómo se manifiesta?
La fobia a conducir se refiere a un miedo intenso o irracional ante la situación de estar conduciendo un vehículo o ante la anticipación de esta situación temida. La persona afectada es consciente de que el miedo es excesivo pero, habitualmente, desconoce las estrategias para poder afrontar la ansiedad que le provoca la conducción o el hecho de pensar en ello.
Existen tres componentes que ayudan a definir la fobia a conducir:
Nivel cognitivo: la persona tiene pensamientos catastrofistas relacionados con sufrir un accidente, experimentar ansiedad, o perder el control. En definitiva, miedo a morir y/o provocar la muerte a otros.
Nivel emocional o fisiológico: la persona experimenta ansiedad, inseguridad, tensión muscular, rigidez, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, náuseas, diarrea, mareo, sensación de flojedad en brazos o piernas, visión borrosa.
Nivel conductual: la persona evita conducir o conduce sólo si se dan algunas circunstancias específicas: conducir acompañada, conducir sólo por algunas vías, llevar medicación, conducir a baja velocidad, hablar por teléfono para distraerse de los pensamientos negativos y tranquilizarse, etc.
La gravedad de la fobia a conducir varía en función de la incapacitación o dificultades que ocasiona y del grado de malestar experimentado. Hay personas que evitan la mayoría de las situaciones relacionadas con la conducción y hay otras que sólo muestran dificultad en algunas -conducir por autopista, pasar por un túnel, conducir sola, salir de su zona conocida o de seguridad
El miedo a conducir puede interferir significativamente en la vida de la persona afectada, causando consecuencias negativas como rechazar trabajos en los que se requiere conducir, depender de otra persona para desplazarse, no sacarse el carné de conducir o no hacerlo servir. Este problema , en ocasiones, provoca en la persona que lo padece un deterioro de su autoestima, llegándose a sentirse frustrado, incompetente, inferior.
Este trastorno afecta tanto a conductores con poca experiencia (menos de 2 años) como a conductores con experiencia. Existe una mayor incidencia en mujeres que en hombres. La edad media de aparición del problema se da en torno a los 30-40 años. Condiciones como conducción bajo factores climatológicos adversos, condiciones de tráfico denso, circulación nocturna, la responsabilidad de llevar ocupantes en el coche -especialmente niños-, pueden agravarlo.

Origen del problema
La fobia a conducir puede aparecer debido a uno o varios de los siguientes motivos:
-Experiencia aversiva directa o indirecta: haber sufrido un accidente, que lo haya sufrido una persona allegada, o bien, haber presenciado un accidente de tráfico traumático.
-Transmisión de la información: miedos inculcados por otras personas como los familiares, amigos, reportajes o noticias sobre los accidentes de tráfico.
– Ansiedad elevada o crisis de ansiedad en el coche: experimentar ansiedad en el coche debido a algún factor que, originariamente, no tenía ninguna relación con la conducción -problemas laborales, familiares, económicos, procesos de cambio y adaptación- pueden propiciar el desarrollo de una fobia a conducir y por tanto, asociar, a partir de ahí, la conducción con ansiedad.
-Factores predisponentes: aun viviendo alguna de las situaciones anteriores, hay personas que desarrollan la fobia a conducir y otras no. Dependerá de la existencia o no ciertos factores predisponentes o de vulnerabilidad.
Tratamiento
A continuación se hace referencia a algunas estrategias que se pueden utilizar en un tratamiento psicológico de tipo cognitivo-conductual para superar la fobia a conducir, adaptándolas a cada caso en concreto.
-Dar información sobre la naturaleza de la ansiedad en general y la fobia a conducir: explicación sobre los síntomas de la ansiedad, los factores implicados en el origen, desarrollo y mantenimiento del problema.
-Técnicas de desactivación fisiológica: respiración abdominal, relajación muscular progresiva. Van dirigidas a redicir las manifestaciones fisiológicas del miedo.
-Técnicas cognitivas: regulación de pensamientos anticipatorios, atención auto-enfocada, cálculo de riesgos, abuso de la prevención, pensamientos negativos automáticos.
-Identificación y neutralización de conductas contraproducentes: tomar conciencia y retirar algunas conductas a las que recurre el paciente con el objetivo de disminuir su malestar pero que, sin embargo, contribuyen al mantenimiento y el empeoramiento del problema – por ejemplo, conducir acompañado sistemáticamente, ir hablando por teléfono para distraerse de los pensamientos negativos, tomar alcohol u otros productos-.
-Exposición interoceptiva: dirigida a perder el miedo a los síntomas y regular el fenómeno llamado de “miedo al miedo”.
-Exposición progresiva a las situaciones temidas: consiste en que la persona entre en contacto con la situación temida, de manera progresiva y guiada, para propiciar la extinción del miedo. Este procedimiento puede aplicarse de diferentes formas -virtual, en imaginación, en vivo- y combinarse con otros procedimientos, lo que daría lugar a diferentes técnicas específicas.
– Afrontamiento de posibles fuentes activas de ansiedad que, directa o indirectamente, pudieran estar relacionadas con el origen o mantenimiento del miedo
-Mejorar las habilidades de conducción, en caso necesario.

__________
Fuente: Verónica Aguilera. Clínica de la Ansiedad. Psicólogos en Barcelona y Madrid. Especialistas en el tratameinto de la ansiedad.

Factores psicológicos que afectan al conductor

La personalidad de un individuo es un aspecto determinante de la conducta de la conducción. Tras diversos estudios, se ha llegado a la conclusión de que los factores que más influyen en los accidentes de tráfico suelen ser de tipo temperamental y de carácter; y que el mayor número de accidentados suelen manifestar cierta inmadurez de su personalidad de su humor, actitud de riesgo, osadía, comportamiento arbitrario y descontento en alguna faceta de su vida familiar, laboral o personal.
La actividad de la conducción también se encuentra en estrecha interdependencia con los componentes afectivo - emocionales (motivos, sentimientos y emociones) que rigen el comportamiento humano. Son muchos los factores personales, subjetivos, emocionales y situacionales que pueden intervenir en el conductor en cada uno de los momentos de la conducción, incrementando el riesgo de accidentes.
Las enfermedades psíquicas tienen cada vez más auge en nuestra sociedad, sin distinción alguna, por lo que se están convirtiendo en una auténtica epidemia. El estrés o la depresión afectan cada vez más a la población, sin lugar a duda son enfermedades que tienen su incidencia en aquellos que son conductores.
La práctica de la conducción requiere una gran concentración, algo que se olvida con frecuencia, y este tipo de enfermedades disminuye considerablemente la capacidad del conductor para concentrarse en los estímulos externos imprescindibles para una conducción segura.
Dentro de las enfermedades anteriormente descritas, la depresión es una de ellas que se caracteriza por una disminución manifiesta del tono vital y por una apariencia de tristeza. La pérdida de apetito, de peso, insomnio, retardo psicomotriz, disminución sexual, falta de concentración, ansiedad, etc, son algunas de las características de este tipo de enfermedad. Alguno de los síntomas anteriormente descritos tienen un efecto directo e inmediato con la actividad de conducir, como pueden ser la disminución en la atención, la tendencia al suicidio, las alteraciones en el sueño, el aumento de ansiedad y la irritabilidad, el aumento de la fatiga o la merma en la capacidad de decisión y alteraciones sensoriales.
Todos estos trastornos y alteraciones físicas y psíquicas no necesariamente tienen que estar presentes en la misma medida en todas las depresiones ni en todos los depresivos.
Si se tiene depresión y se es conductor habitual se debe acudir a un especialista de forma que se determine el tipo de depresión y la terapia a seguir. Si está bajo los efectos de alguna terapia farmacológica debe tenerse en cuenta que estos fármacos pueden producir alteraciones que afecten directamente a la conducción.
El depresivo debe evitar automedicarse así como consumir alcohol u otras drogas como remedio contra la depresión, ya que su consumo puede potenciar los riesgos y efectos de esta enfermedad y consiguientemente aumentar las conductas peligrosas al volante.
Si se está en una fase aguda de depresión, debe evitarse el uso del vehículo ya que aumentarían las posibilidades de sufrir un accidente.
Otra de las enfermedades anteriormente descritas es el estrés, que se caracteriza por un estado psico-biológico con efectos positivos y negativos, que se produce generalmente cuando el individuo se encuentra inmerso en una situación de sobre exigencia física o psíquica.
El ritmo de vida acelerado, la sobrecarga de trabajo, problemas de inseguridad o frustración profesional, la excesiva estimulación ambiental, marcarse metas excesivamente elevadas, trabajar en un ambiente excesivamente competitivo, son alguna de las situaciones que pueden dar lugar a la aparición de estrés.
La situación de estrés se caracteriza por una primera fase de alarma, en esta primera etapa se activa el hipotálamo, la corteza cerebral, la formación reticular, el sistema límbico, el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. Esto trae consigo una mayor capacidad de reacción, una mejora de los umbrales sensoriales, una potenciación de los mecanismos de alerta y en general un aumento de las funciones vitales. Estos efectos no deberían ser perjudiciales para la conducción, sin embargo, implican en el conductor un mayor nivel de agresividad y comportamiento competitivo, impaciencia, aumento a la predisposición a realizar una conducción temeraria, mayor predisposición a tomar decisiones arriesgadas y en general, una mayor tendencia a no respetar las señales y las normas de circulación.
La segunda fase, denominada de resistencia, se caracteriza porque el organismo resiste aumentando sus defensas y manteniéndolas durante mucho tiempo, lo que conduce poco a poco a la tercera etapa del estrés que denominamos la fase de agotamiento.
En esta última fase se deteriora la habilidad para integrar información y realizar funciones analíticas, disminuye el nivel de atención y concentración ante los estímulos (luces, señales, etc). En esta etapa es recomendable prescindir del vehículo o utilizarlo bajo un control riguroso sólo cuando sea sumamente imprescindible.
Si se tiene estrés se debe conducir con prudencia y lo mejor es acudir a un especialista en este tipo de trastorno.
Clasificación de tipos de accidentes en las que afectan factores psicológicos
• Conducción irresponsable: Niños en el asiento delantero, furgonetas con mercancías, hablar en la conducción, fumar, ingerir drogas, alcohol o fármacos en la conducción, etc.
• Conducción agresiva: Hacer carreras en las vías públicas, cambios bruscos en la velocidad, adelantar sin mantener distancias, etc.
• Conducción descortés: No indicar debidamente los giros, detenciones, adelantamientos, no dar luces durante la noche, etc.
• Posición incorrecta: circular por carril inadecuado, no ceder el paso, no atender a las señales, etc.
• Conducción entorpecedora: Conductores que van de paseo, conductores lentos que no dan paso, atascos de tráfico, etc.
• Conducción autosuficiente: No dar preferencia de paso, vehículos rápidos, etc.
• Conducción con visibilidad restringida: Conducción tras ingerir fármacos o drogas, escasa visibilidad en la carretera debido a la lluvia o niebla, adelantamientos en cambios de rasante, etc.
• Conducción descuidada: Cerrar el paso y dificultar maniobras, no hacer uso de espejos retrovisores.
• Agresividad en la conducción: la agresividad en la conducción es uno de los factores por los cuales se producen más accidentes de tráfico. Un indicador muy común son los toque de claxon, gestos y comentarios exagerados. Estas manifestaciones agresivas las muestran todo tipo de conductores y no sólo aquellos con especiales rasgos agresivos.

Ver perfil de usuario http://planetaturpial.com

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba  Mensaje [Página 1 de 1.]

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.